¿Saturado y abrumado por las deudas?
¡No se deje! ¡Nosotros le ofrecemos un asequible e inmediato alivio!
Pare las acosadoras llamadas de colectores de cuentas.
Pare ejecuciones hipotecarias y suspensiones o cortes de servicios.
Pare demandas y presentaciones en Cortes.
Pare reposiciones y embargo de sueldo.
Borre sus deudas;
¡Mantenga su propiedad y posesiones!
La bancarrota y la Biblia. ¿Es la Bancarrota moral?
Nehemías 10:31b:
"Cada siete años nosotros permitiremos que nuestros campos descansen, y cancelaremos todas las deudas." - Versión de la Biblia Contemporánea en Inglés
Deuteronomio 15:1-2:
"Cada siete años, usted debe anunciar que: "El Señor dice los préstamos no necesitan de ser devueltos." Entonces si usted ha prestado dinero a otro Israelita, usted ya no puede pedir el pago. - Versión de la Biblia Contemporánea en Inglés
"Al final de cada séptimo año, usted debe cancelar sus deudas. Así es como debe hacerse. Los prestamistas deberán cancelar los préstamos que han hecho a sus colegas Israelitas. Ellos no deben exigir el pago de sus vecinos o familiares, para el Señor el tiempo de la liberación ha llegado. - New Living Translation (Traducción de la nueva vida)
Perdónanos Nuestras Deudas,
Como También Nosotros Perdonamos a Nuestros Deudores
Comentarios de Daniel Gindes, basado en el artículo de Max O. Gardner
Dalton Camp proclamó hace varios años que: "tras haber perdido su valor, el dinero ya no puede ser la raíz de todos los males; el crédito ha tomado su lugar." Esta declaración demuestra la paradoja de hoy en día sobre la religión y la deuda. ¿Debería nuestra reacción ser de condena ó de compasión? Desde que muchos recientes y respetados estudios han demostrado que el promedio de la familia Americana esta a sólo tres semanas distantes de la quiebra personal, y de que la nueva legislación negará el alivio de la bancarrota a cientos de miles de familias americanas, éste es el momento de volver a examinar lo que la Biblia nos enseña acerca de la deuda.
La Biblia deja claro que las personas por lo general están con la expectativa de pagar sus deudas. Levítico 25:39. Nadie debería adelantar cualquier argumento en contra de esto. Sin embargo, la obligación moral y jurídica de pagar las deudas debe ser equilibrada por la necesidad de la compasión y la capacidad de cancelar las deudas en intervalos periódicos. El fundamento bíblico para tales ideas se basa en el sabático y los años de jubilación. La base secular deriva de la exigencia constitucional de que el Congreso promulgue leyes uniformes que permitan a las empresas y los consumidores cancelar y reestructurar las obligaciones de su deuda. El soporte bíblico sobre el derecho legal de cancelar la deuda es reforzado por la aún más fuerte doctrina bíblica que prohíbe los intereses en cualquier cantidad en lugar del excesivo interés que vemos hoy de la industria de tarjetas de crédito.
El Antiguo Testamento está lleno de ejemplos de trato compasivo para los pobres, y de la preservación de la unidad familiar. Estas metas fueron superiores a las preocupaciones materiales de la devolución de la deuda.
Por ejemplo, Deuteronomio 15:7-10, es particularmente fuerte. Dice así: Si hay un hombre pobre entre tus hermanos... no endurecerás tu corazón o serás tacaño hacia ese hermano necesitado. En lugar de ello, le abrirás tus manos con liberalidad y le prestarás todo lo que necesita. Ten cuidado de no albergar éste malvado pensamiento: "El séptimo año, el año para cancelar las deudas, está cerca," así que te mostraras malévolo hacia tu necesitado hermano y no le darás nada. El puede apelar al Señor en tu contra, y podrás ser encontrado culpable de pecado. Da generosamente a él y sin regañadientes en tu corazón, y en consecuencia el Señor tu Dios te bendecirá en todo tu trabajo y en todo lo que ponga en sus manos.
La cancelación de la deuda en el Antiguo Testamento se hizo a intervalos específicos. Deuteronomio 15:1-2, claramente establece como tal una legislación de liberación en el siguiente texto: "Al final de cada siete años tu deberás hacer remisión o conceder liberación. Y esta es la forma de la liberación: cada acreedor perdonará ó liberará de lo que él ha prestado a su vecino, su hermano, porque la liberación del Señor ha sido proclamada”. En virtud de este modelo bíblico, el pago ó no de las deudas por parte del deudor no estaba en cuestionamiento. Los deudores pueden o no haber sido responsables de sus deudas. Se trata de un modelo estricto, sin "medios de prueba" ó análisis detallado de cada deuda.* Y mientras en el Antiguo Testamento, los prestamistas eran amonestados a ser misericordiosos, las deudas eran canceladas cada siete años, así a ellos les gustara ó no. El modelo del Antiguo Testamento, por consiguiente, puede ser aplicado legítimamente a la legislación sobre bancarrota de la vida moderna. El principio es que, mientras sea tomado seriamente, la deuda se puede cancelar para alcanzar algunos propósitos de carácter superior (tal como la preservación de la unidad familiar). (Curiosamente, Deuteronomio 15:12-13 también establece que los esclavos deben ser liberados cada siete años, creando una interesante analogía entre el acreedor y el deudor, y la relación de servidumbre patrón – sirviente.)
El uso bíblico del término "usura" corresponde a nuestra palabra moderna "interés," mientras que la noción de "excesivo interés" a lo que significa en términos generales usura hoy. Sólo un pequeño número de nosotros podría seriamente cuestionar la moralidad de sacar provecho de un préstamo con tasas de interés normales. Sin embargo, el Talmud cita a un anciano rabino diciendo: "Es mejor vender a su hija en la esclavitud que pedir dinero prestado a interés." Sólo El Señor sabe lo que este mismo rabino diría hoy si se enfrentara a tarjetas de crédito soportadas en tasas de interés del 34.99% ó superiores y con algunos prestamistas de créditos sobre "avances de dinero diario" exigiendo tasas anuales por encima de 2,000%.
La doctrina bíblica de la usura fundamentalmente se encuentra en tres textos: Éxodo 22:25; Levítico 25:35 y Deuteronomio 23:19-20. Éxodos y Levítico prohíbe los préstamos de dinero o alimentos con interés a un hermano o hermana necesitados ó incluso a un residente extranjero. Deuteronomio prohíbe cobrar interés a cualquier persona. Otros libros de la Biblia subrayan la importancia de ésta prohibición sobre los intereses. Por ejemplo, Salmo 15:5 caracteriza a un hombre justo, como uno que, entre otras cosas, "presta su dinero sin usura." Tanto Ezequiel 22:12 y Nehemías 5:0-11 condenan prestar dinero con interés, especialmente para los pobres. Ezequiel 18:13 señala al préstamo de dinero con intereses como uno de los pecados dignos de muerte.
La prohibición de interés se basa en la alianza de Dios con Israel.
La norma se basa en el trato compasivo de los diversos grupos oprimidos: el residente extranjero, la viuda, los huérfanos y los pobres. Éxodo 22:25-27 estatuye la ley en términos explícitos: "Si prestas a una de las personas necesitadas de mi pueblo que esta entre ustedes, no debe ser como el prestamista de dinero; no le cargarás interés. Si usted toma el manto de su vecino como garantía, desvuélveselo a la puesta de sol, porque su manto es lo único que tiene para cubrir su cuerpo. ¿Sobre qué otra cosa va él a dormir? Cuando él clame a mí, yo lo oiré, porque soy su acompañante." Levítico 25:35-37, establece que: "Sí uno de vuestra ciudad se convierte en pobre y no está en condiciones de solventarse a sí mismo para poder vivir entre ustedes, ayúdenlo como lo harían con un extranjero o con un residente temporal, para que pueda seguir viviendo entre ustedes. No tomen de él interés de cualquier clase, sino tened miedo a Dios, a fin de que tu hermano ó paisano pueda seguir viviendo entre ustedes. Ustedes no deberán prestarle su dinero a interés o venderle los alimentos con un beneficio.” Finalmente, Deuteronomio 23:19-20, dispone: "No cobres a tu hermano interés, ya sea por dinero o alimentos o cualquier otra cosa que puede ganar interés."
Jesús tenía claramente estos principios bíblicos en cuenta cuando amonestó y reprimió a los "mercaderes" y luego los sacó de la casa de Dios, el templo sagrado. En Juan 2:15 Jesús: "derramó el dinero de los prestamistas y derribó las mesas". Jesús fue siempre fiel a los principios que subyacen a la usura (cobro de intereses) y la condonación de la deuda, así como la importancia del amor y la compasión por encima de la codicia y la riqueza. En Lucas 6:34-35 Jesús dice: "Y si prestan a aquellos de los que esperáis recibir, ¿qué crédito ó merito tiene ello para usted? Incluso los pecadores prestan a pecadores, para recibir mucho más. Más bien ama a tus enemigos, haz el bien, y presta sin esperar nada a cambio, y vuestra recompensa será grande, y serás hijos del Altísimo, porque él es benigno con el ingrato y el egoísta." Los seguidores de Jesús estuvieron y están preocupados por el bienestar de los demás, incluso cuando se encuentran con el odio y el abuso.
La enseñanza coherente de ambos el Viejo y el Nuevo Testamento es que la compasión, la misericordia y la justicia son para anular las preocupaciones puramente económicas, tales como préstamos.
Las personas religiosas han de ser amables con todos, incluso los deudores. Jesús dice que Dios causa la lluvia que cae sobre el justo y el injusto y en Marcos 10:25 dice que: "es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un hombre rico poder entrar en el reino de Dios”. Y en Lucas 16:9 dice: "Yo les digo, utiliza la riqueza del mundo para ganar amigos para ustedes mismos, de modo que, cuando ésta se haya ido, ellos te reciban en su morada eterna," y "perdonar y os será perdonado" Lucas 6:37.
La compasión de las Escrituras, incluyendo la anulación de los derechos legítimos de los prestamistas, fue típica en relaciones económicas de la economía de las tempranas sociedades Judea-cristianas. El tema central es uno: La estabilidad (una sociedad estable con garantía de seguridad económica para cada familia). La riqueza era considerada como una bendición de Dios (Deuteronomio 8:11-18, 28). Esta bendición era el resultado a la obediencia que se basaba en la compasión de Dios. El diezmo para los pobres, las leyes de recolección, el año del Jubileo, fueron todos los medios materiales como Israel podría mostrar compasión por los demás y honrar a Dios siguiendo Su ley. Más allá de un programa de mantenimiento de ingresos, la Ley bíblica establecía un mecanismo permanente (como el año sabático y el Jubileo) para garantizar que la desgracia temporal no prohibiera a la familia de la plena participación en la vida económica.
La actual ley de Bancarrota aprobada por el Congreso y firmada como ley por el Presidente en el 2005 carece de toda compasión por los pobres, no toma ninguna corrección para los modernos prestamistas de dinero que descaradamente venden plástico a tasas de interés que podrían desatar la Santa ira del mismo Dios, no proporciona alivio, sino sólo más miseria a las familias que cargan con miles de dólares en facturas médicas, y lo más importante, socava gravemente la estabilidad económica y social de la familia Americana promedio. Aquellos americanos son como los agricultores del Antiguo Testamento quienes proclamaron ante el Rey Nehemías; "Hemos tenido que pedir dinero prestado sobre nuestros campos y viñedos para pagar al rey el impuesto. A pesar de que somos de la misma carne y sangre como nuestros compatriotas y aunque nuestros hijos son tan buenos como los suyos, no obstante hemos de someter a nuestros hijos e hijas a la esclavitud. Algunas de nuestras hijas ya han sido reducidas a la esclavitud, pero nosotros estamos impotentes, porque nuestros campos y nuestras viñas pertenecen a otros”. Nehemías 5:3-5. Nehemías respondió a su pueblo y ordenó: ¡suspender la concentración de la usura! Devolverles de inmediato sus campos, viñedos, olivares y casas, así como la usura que les estaban cobrando… ". Nehemías 5:11. Ya es hora de que nuestros representantes elegidos en Washington sigan el ejemplo de la Sagrada Escritura, revocando la actual ley de bancarrota y no quitando el poder de la impotencia y del alivio para la eliminación del sufrimiento.
* Este pasaje es similar a muchos otros mandamientos del Antiguo Testamento incluido el de Deuteronomio 5:17; "Tú no matarás", que no ofrece detalles ni crea ninguna jerarquía de culpabilidad.









